El hambre de los invisibles

May 21, 2009

De pequeña me encantaba pasar los fines de semana en las playas de Huelva infiltrada en la típica estampa dominguera. Mi madre hacía los bocatas, cogíamos la nevera y en poco más de una hora estábamos pisando la arena. El camino estaba rodeado de una manta de pinos que yo me dedicaba a contar concienzudamente para hacer el viaje más llevadero. Hace unos días visité aquellos mismos árboles.  A tan sólo un par de kilómetros de la playa, de los domingueros y de los chiringuitos hay cientos de personas pasando hambre. Son inmigrantes que viven en chabolas, rodeados de basura y sin agua ni electricidad. La mayoría no tiene papeles, sus nombres no aparecen en más registros que el que le obliga a salir de España y volver a sus países, por eso se esconden. Lo que no se ve no existe y ellos son invisibles. Lo contamos en P+DH:

pinares

Foto: Cáritas Huelva

Son las tres de la tarde, sentado en un bidón de plástico, Issa Sonkone descansa rodeado de varios compatriotas malíes con los que charla en bambara, su lengua, señal de que hoy tampoco ha habido suerte. “Me levanto a las seis de la mañana, voy a la gasolinera donde los empresarios van a buscar a la gente y después andando por los invernaderos”, un ritual que este joven de Mali repite en vano, a diario, desde que llegó a Huelva hace tres meses. “Yo pido trabajo, ellos me piden papeles y no tengo, así que no hay trabajo”.

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3 Responses to “El hambre de los invisibles”

  1. Enhorabuena. Periodismo del bueno bueno.

    Gracias

  2. Gracias, tengo a los mejores maestros.

  3. Me gustaría saber como está el asunto a fecha de hoy.
    Y también querría saber si cáritas esta asistiendo a estas personas con recursos suficientes.
    ¿Es posible saber la ubicación exacta?
    Tengo un generador de electricidad, de estos de gasolina que, no uso.Es de 900W. No es mucha potencia. Si no lo quieren que lo vendan.Al menos tendrian luz.
    Por supuesto está el tema de la gasolina y el aceite (es de dos tiempos)
    ¿Puedo ayudar de esta u otra forma?
    En mi caso estoy a ciento treinta kilómetros . De un día para otro estoy allí.
    Sé que esto no es un circo ni un espectáculo.
    Saludos.
    Alberto Real.

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